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Debut de 548,900,000.00 de dólares

Nació Yesmoke, un cigarrillo diferente.

El reclamo por perjuicios de Philip Morris por «Violación de Copyright» y «Competencia desleal» llega en vísperas de la presentación de la nueva marca.

Hay cigarrillos y cigarrillos. Hay quienes pueden crear una marca en paz y quienes no.

Yesmoke comienza a lo grande como productor gracias a un acción de Philip Morris que habla a las claras. La tienda online número 1 del mundo, con sus 6 millones de envíos al año, habría tenido ganancias ilícitas vendiendo en USA los Marlboro con la leyenda «Made in the European Community», desde enero de 2000 hasta hoy.

El reclamo por perjuicios, aunque todavía no está confirmado con sentencia definitiva, podría ser la Espada de Damocles para las finanzas de Yesmoke si es que pensaba pisar los Estados Unidos para producir cigarrillos y organizar logísticas. Philip Morris, de hecho, ya dio a conocer que trabajará para barrer con todo.

Pero, ¿es Mahoma el que va a la montaña o es la montaña que va a Mahoma? ¿Será que Philip Morris está perdiendo el tren del progreso? Pensando en un mercado online que le permitirá al consumidor dirigirse directamente hacia el productor, con reglamentos internacionales que pondrán orden en los pagos duty tax sin sancionar a los vendedores online, Yesmoke se está preparando para ofrecer un cigarrillo que va del productor directamente al consumidor. El mismo estará provisto de fecha de producción: los cartones de Yesmoke, en efecto, ni bien salgan de la línea de producción, se encontrarán en camino hacia su destino.

Pero desde ahora, en el caso de que Yesmoke ponga el pie en USA para instalarse y organizar una logística, se ciernen sobre su cabeza 548 millones de dólares. Además, de confirmarse la sentencia, el gigante estaría en posición de iniciar un reclamo para su aplicación en cualquier país del mundo en el que Yesmoke tuviese o pensase abrir un establecimiento. A menos que Yesmoke pague la «multa», de $548,900,000.00

Lindo match, gran estrategia, pero como siempre hay algo que hace que todo se vuelva grotesco: falta el invitado número uno, el consumidor, juez supremo en el libre mercado. Big Tobacco, en los albores de Internet, exhibe la prudencia de quienes consideraron a la televisión como un fenómeno transitorio y a la aviación como algo inutilizable con fines bélicos.

«50 quilos de papeles»

La carta del Studio Arnold & Porter de Nueva York, que asiste a Philip Morris en la poco caballeresca disputa con Yesmoke, se suma a los más de 50 quilos «papeles» (los miles de páginas son incalculables) que tienen como remitente al gigante del tabaco. ¡Imaginen cuánto habrá costado el fardo! Philip Morris gasta miles de millones de dólares al año en asuntos legales, sobre todo para atacar a sus competidores con el beneplácito de los abogados. Ataca a todos, agachando la cabeza y sin pensar, creemos nosotros.

El método funciona porque los gastos legales «de primera categoría» necesarios para afrontar a un gigante de tal envergadura pueden alcanzar cifras astronómicas. Muchísimas son las sociedades que, al contrario de Yesmoke, han renunciado a los Estados Unidos para evitar empantanarse en gastos sin fin. El gigante, concretamente, ganaría siempre porque es el más grande.

Mientras que los fumadores de todos los países europeos encuentran en los comercios por lo menos 50 marcas entre nacionales y extranjeras, ofrecidas cada una en todas sus variedades Regular, Lights, Menthol etc. y en todos los estilos y largos, paradójicamente en los Estados Unidos, país símbolo del libre mercado, el fumador que se acerca al comercio local a comprar cigarrillos, encuentra unas 10 variedades entre regular, lights, menthol, soft, box etc. que, en esa miserable exposición, parecen querer representar a las marcas «ganadoras».

Luego de 40 años de investigaciones top secret, ahorrando con determinación e ingenio en los costos de producción de los cigarrillos, Big Tobacco logró fabricar una marca Premium con el costo de producción de una económica. Astutos… pero poco prudentes.

Si en lugar de reglamentar el comercio online se lo sanciona, como el libre mercado exige cada vez más, cualquiera que quiera participar produciendo una marca mejor, se encontrará encerrado en un aparato de distribución costoso que se ha ido consolidando durante décadas de silencios y compromisos. Esto permite que los gigantes del tabaco impongan cualquier prohibición y condición, respondiendo a un concepto de mercado hasta hoy pasivamente aceptado.

Pero la venta por correo, acentuada e internacionalizada por el comercio electrónico, gracias al contacto directo entre el productor y el consumidor, es el punto de partida para la producción de un producto mejor al precio justo.

Big Tobacco ha demostrado, una vez más, que todavía no ha aprendido una ley elemental del comercio:

«El cliente siempre tiene razón.»

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