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«Happy hour» Turín Vs Yesmoke

Gracias a Yesmoke el mercado de los cigarrillos ha sido liberalizado.

En los meses venideros serán notorios los devastadores efectos en los negocios de Big Tobacco y los beneficios para las arcas del Estado. Pero en Turín una empresa poco sobria y muy enojada como ésta no ha encontrado su ambiente.

Desde el Banco San Paolo, que se negó a abrirle cuentas, hasta esa Masonería de salón que esperaba que la empresa quebrara y que los trabajadores y sus familias terminaran en la calle, un pequeño ejército de útiles idiotas se puso en marcha para detener al nuevo que está creciendo, para que la ciudad, provinciana y chabacana, siga siendo de esa manera.

Un banco de categoría, sólo para empresas de categoría…

En 2005 el entonces Banco San Paolo, actualmente Banca Intesa, se negó a abrirle cuentas a Yesmoke que estaba empezando a construir la fábrica de Turín, e invitó a sus titulares a cerrar sus cuentas privadas, a pesar de que ni éstos ni la empresa habían sufrido, ni sufrirán en el futuro, ningún tipo de condena.

Mole Antonelliana y rascacielos Intesa San Paolo

El futuro rascacielos Intesa San Paolo

Banca Intesa es el banco de Philip Morris y Yesmoke, aunque es una empresa de Turín, no podía estar bajo el mismo techo que Big Tobacco. De esa manera el banco se sometió a los deseos de una multinacional que se jacta de coleccionar procesos y condenas por contrabando por todo el mundo, y que cada año roba dinero en Italia con una descarada evasión fiscal en la que nadie mete cuchara.

El ataque del «intelligentsia»

¿Illuminati o útiles idiotas? Yesmoke pudo ver durante su «conflicto» un cuadro más absurdo de lo que se pueda imaginar, un asunto emblemático y ridículo, con tantos personajes y giros que se podría escribir un libro.

Profesor Aldo Frignani, ex abogado de Yesmoke

Aldo Frignani

El factor desencadenante fue la conducta del primer abogado de Yesmoke, el profesor Aldo Frignani, «pez gordo» de la «intelligentsia» local, que antes de la audiencia ante el TAR del Lacio del 13 de mayo de 2009 por el precio mínimo de los cigarrillos había acordado un aplazamiento con la contraparte sin informar a su cliente, con la finalidad de realizar una audiencia más y aumentar así el monto de sus honorarios. Yesmoke entonces le revocó el mandato y denunció el «chanchullo».

A partir de ese momento casi todos los abogados que habían estado junto a Yesmoke en los innumerables juicios en que estaba implicada, desde pleitos con los vecinos hasta la guerra contra las multinacionales (inclusive los juicios contra los abogados), trataron de «hacerle la cama» a la empresa y sus titulares, y en consecuencia a sus trabajadores y familias, causando el mayor perjuicio financiero posible y compitiendo por comportarse de la manera más miserable. Parecía que los «hermanos» del ilustre profesor hubieran acudido a las armas para sabotear a la empresa, culpable de una especie de «lesa majestad masónica», y según los insistentes rumores hubo quienes acordaron junto a la BAT las acciones a tomar.

Tal vez no por casualidad, cuando Yesmoke descubrió irregularidades por un valor de 500 millones en el cálculo del IVA que comprometían a la BAT, los abogados del «Happy hour» Turín, lejos de comprender la batalla de su cliente, cuya denuncia llevó a la sanción de una nueva ley que puso orden en el sector, intentaron arrastrar a la empresa hacia una ridícula demanda por difamación promovida por BAT, con el mísero fin de ocasionarle gastos legales en un momento de importantes dificultades financieras.

El 5 de abril pasado Yesmoke ganó el recurso ante el TAR del Lacio por la tasa mínima de los cigarrillos, derrotando al cártel de las tres multinacionales Philip Morris, BAT y JTI. ¿Por qué la empresa tuvo que actuar sola? La apelación ante el TAR era elemental pero ningún catedrático subalpino la aconsejaba. Tampoco entendemos el motivo por el cual una renombrada sociedad extranjera que aspira a entrar en el mercado italiano, asistida también por el «pez gordo» Frignani, se detuvo justamente en el momento de recoger los frutos, luego de haber pagado tantos honorarios. ¿Puede un abogado administrativista olvidarse de interponer recurso ante el TAR?

Una ciudad «al servicio» del extranjero

El hecho de que somos un país de lameculos, que los extranjeros consideran incautos, parece estar lejos del pensamiento del «Happy hour» Turín. Si no fuera por Yesmoke todo estaría como antes, para el beneplácito del cártel del las tres multinacionales Philip Morris, BAT y Japan Tobacco que infesta Italia.

La «intelligentsia» subalpina hincha por los ladrones, estafadores y evasores fiscales a quienes quisiera estrecharles las manos en una fiesta exclusiva. Yesmoke combate contra los parásitos para aniquilarlos, y ellos desean ser reclutados. El choque es natural.

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