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Misión

Yesmoke tiene una ventaja: su existencia y sus estrategias de mercado no tienen como fin obtener ganancias sino más bien la diversión . …y si mañana el 50 % de los fumadores abandonan el hábito, los de Yesmoke se sentirían felices.

Yesmoke va más allá de la competencia con Big Tobacco. Es un buque de guerra, preparado para destinar todos sus recursos para perjudicar financieramente al cártel de productores de cigarrillos, en beneficio de la comunidad. El objetivo es extirpar la podredumbre de Big Tobacco de la sociedad.

Italia: ¡saquémosle cuotas de mercado a las multinacionales del tabaco!

Yesmoke quiere volver a traer a Italia la producción de cigarrillos, luego de que políticos débiles y serviles han malvendido sin criterio el mercado a las multinacionales del tabaco. Hasta hace pocos años en Italia se producía hasta un 95% de los cigarrillos. El Ente Tabacchi italiano, en aquel momento propietario de todas las marcas italianas, producía también los Marlboro para Philip Morris.

Actualmente un 99 % de los cigarrillos, un sector de más de 14 mil millones de ingresos fiscales al año, es propiedad de un cártel de sociedades extranjeras, y también de la única sociedad distribuidora. Las mismas han despedido a sus empleados, cerrado fábricas y trasladado su producción al exterior.

El sistema de Yesmoke en Italia: el «Precio político»

El «Precio político», logrado con un producto de calidad superior vendido a precio de costo, se propone provocar un perjuicio financiero al cártel de productores de cigarrillos de 2 mil millones de euros al año en beneficio de las arcas del Estado.

Un productor que vende a precio político no estimula a que se fume más, sino que sienta la base para que el Estado pueda aumentar sus ingresos fiscales aumentando los impuestos, obligando a los otros productores a reducir las ganancias para mantener los precios competitivos.

Philip Morris gana como un recaudador fiscal, y los que se benefician son un ejército de parásitos, o bien aliados ocultos de todo tipo y color. Los que hoy compran una cajilla de Marlboro se ven obligados a entregar su dinero a una empresa privada, sin posibilidad de oponerse a sus ganancias fuera del mercado.

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