Yesmoke Suiza
…El cargo DHL que transportaba la primera carga de los nuevos cigarrillos «Yesmoke» Made in Switzerland, prontos para pagar impuestos de aduana, es bloqueado y todos los cigarrillos son confiscados. Después de 30 millones de cartones de Marlboro, el sistema colapsó con el primer cartón de «Yesmoke».
«El ataque» en JFK de Nueva York
En 2004, mientras vendía Marlboro a sus clientes americanos, Yesmoke estaba construyendo una fábrica en Suiza, con una capacidad productiva anual de 25 millones de cartones de 200 cigarrillos.
El 12 de noviembre de 2004 la fábrica comenzó a producir los «Yesmoke», una nueva marca 100% tabaco natural, provistos de fecha de vencimiento, que se pusieron a la venta en el sitio, fresquísimos, al día siguiente de su producción. Y se vendían más Yesmoke que Marlboro.

El avión de los «Contrabandistas»
Pero el 17 de noviembre de 2004 fue publicado en los periódicos americanos: «Nunca se había visto una campaña intensiva como esta- no menos de 9 agencias de investigación federales, estatales, locales han comenzado una interminable inspección en el Aeropuerto J.F. Kennedy de Nueva York». (Para ser más claro, es como si en Italia participaran de dicha campaña la Policía, los Carabineros, la Policía Fiscal, la Guardia Forestal, la Dirección de Investigaciones Generales y Operaciones Especiales, la Guardia Municipal, etc.)
Ver: Press Room – Archivo de noviembre, 2004
El cargo DHL que transportaba la primera carga de los nuevos cigarrillos «Yesmoke» Made in Switzerland, prontos para pagar impuestos de aduana, es bloqueado y todos los cigarrillos son confiscados. Los compradores americanos nunca recibieron sus «Yesmoke».
Y aquí viene lo increíble: según la prensa, la policía había realizado la brillante operación a raíz de un «soplón», que había revelado la existencia de un avión lleno de cigarrillos de «contrabando», que llegaba regularmente desde Suiza. La compañía aérea, según la prensa, «había colaborado, y no estaban previstas medidas al respecto».
La campaña llevó a la confiscación de 150 mil cartones de las más variadas marcas de cigarrillos, provenientes de la ya célebre cigarrería online; y entre éstas los Yesmoke. Las fuerzas del orden declararon con entusiasmo que se trataba «de la mayor confiscación de cigarrillos de contrabando en la historia del Estado de Nueva York».
Pero ¿no se trataba acaso de aquella famosa mercadería que la aduana suiza había inútilmente intentado repetidas veces que pagara impuestos en USA desde el 2000?
El asunto en el J.F.K. de Nueva York parecía una escena grotesca salida de una película cómica digna de las grandes producciones hollywoodenses, en la que cientos de agentes, armados hasta los dientes, «atacaban» un avión de DHL cargado de correo regular con destino a la aduana americana, que estaba provisto de toda la documentación requerida.
Y luego ¡todos a festejar la gran victoria sobre el «contrabando» y a elaborar comunicados de prensa sobre la brillante empresa!
El 16 de noviembre de 2004 marca el fin de las ventas del sitio Yesmoke en USA. A partir de ese momento, en el marco de la «lucha al contrabando», cada cartón de cigarrillos proveniente de Suiza sería confiscado por la aduana americana… con una inesperada eficiencia. Big Tobacco lo había logrado...por el momento.
Big Tobacco y los amigos italianos
Poco tiempo después de la campaña intensiva en el aeropuerto Kennedy de Nueva York, el viernes 17 de diciembre (fíjense con qué cuidado fue elegida la fecha) la Policía Fiscal italiana, con evidente actitud intimidatoria, irrumpe en los domicilios y oficinas italianas de los propietarios y de los colaboradores de Yesmoke y en las oficinas del Customer Service, sobre la base de una sorprendente investigación por «contrabando» en Italia (Fiscalía de Imperia), a la que seguirá luego una investigación por «mafia» (Fiscalía de Génova).
Ellos, tal vez sin saberlo, estaban apoyando los intereses del más grande contrabandista: Philip Morris. En dicha oportunidad la prensa italiana difundió información falsa y absurda sobre Yesmoke, sus propietarios y colaboradores. La prensa y las autoridades italianas demostraron incapacidad para comprender el problema, una ausencia total de sentido crítico, superficialidad, y el grado más alto de servilismo con respecto a la multinacional del tabaco Philip Morris.
Mientras las autoridades americanas se movían a favor de una empresa americana, los colegas italianos favorecían a una sociedad extranjera, impune, oficialmente responsable y conocida por un colosal contrabando y por evasión fiscal justamente en su propio país.
De hecho, en base a la sentencia de la Suprema Corte de Casación del 21 de diciembre de 2001, la cifra total de la evasión fiscal de Philip Morris asciende a 120 mil millardos de las viejas liras, equivalentes a 60 mil millones de euros aproximadamente.

El ministro Rino Formica en1991, en su lucha al al contrabando, decidió que se prohibiera la venta de Marlboro en Italia
En 1991, el entonces ministro Rino Formica decidió que se prohibiera la venta de Marlboro en Italia, como represalia al colosal tráfico de Marlboro, organizado por la misma Philip Morris, que utilizaba el contrabando como eficaz método de «penetración del mercado». Formica dijo: «Basta ya, Philip Morris tiene que entender que Italia no es el país de los tontos».
La medida se mantuvo en pie por poco tiempo, y el ministro también duró poco. La «penetración» siguió, y le llevó a la multinacional del tabaco más del 50% del mercado italiano. E Italia es aún hoy el país de los tontos.
El frente suizo: «Smoke Better»
Los problemas de Yesmoke en Suiza comienzan en vísperas del ataque de Philip Morris.
UBS, Banco di Lugano, Banca del Gottardo, Corner Bank, Credit Suisse, uno tras otro le cerraron las puertas a Yesmoke o lo rechazaron con ridículas y desconcertantes excusas.
Lo mismo hizo el Istituto Bancario S. Paolo de Turín.
Las cuentas de Yesmoke S.p.A. fueron a parar a un banco suizo que pidió no ser nombrado y que nosotros complaceremos en tal sentido.
La preocupación del banco se debe tal vez a que sus cuentas en las filiales de USA podrían correr riesgos en caso de comportamientos que no gusten a las multinacionales del tabaco, o tal vez a los más absurdos temores del funcionario bancario de turno.
Pero aun en ausencia de riesgos concretos, una acción legal de Philip Morris en USA contra un banco extranjero, con cualquier pretexto, podría costarle al banco una fracción de millones de dólares en gastos legales, cualquiera sea el resultado final. Y se sabe bien que Philip Morris sistemáticamente demanda a todos así que… ¡cuidado!

Las respuestas dadas por los bancos suizos, como «lo lamentamos … se trata de un producto perjudicial para la salud… lamentablemente hay una demanda en curso en América…», o la que dio el San Paolo de Turín: «lamentablemente hay dos investigaciones en curso en Italia…» no demuestran respeto por la ley y revelan ignorancia, falta de sentido crítico y un obtuso provincialismo.
Philip Morris, ante de la cual todos se arrodillan, tiene una colección de procesos y demandas por contrabando en el mundo entero, pero aun así es amo en casa ajena, y no se preocupa en lo más mínimo por sus cuentas en el exterior.
Por suerte el banco italiano Unicredit aceptará a la filial italiana de Yesmoke, insertando a los «contrabandistas mafiosos» entre los «clientes corporativos».
Los problemas de Yesmoke no terminaron con la rendición en el aeropuerto Kennedy de Nueva York del 16 de noviembre de 2004, sino que siguieron en Suiza: poco tiempo después los cigarrillos «Yesmoke» en venta en territorio suizo fueron destruidos, y la empresa además fue multada.
La causa es la inscripción «Smoke Better» impresa en las cajillas: «Está prohibido dar la impresión de que un producto es menos perjudicial que otro», dijo el Laboratorio cantonal de Bellinzona, al que se debe la instancia.
En este punto del conflicto con la multinacional del tabaco Philip Morris, Yesmoke es derrotado en todos sus frentes: el negocio online dejó de vender, los propietarios de Yesmoke S.p.A., bajo investigación por «contrabando» y «mafia» en Italia, no pueden viajar a los Estados Unidos so pena de probable arresto; todos los «Yesmoke» fueron retirados del mercado y destruidos, tanto en USA como en Suiza. ¡Pero Yesmoke no se da por vencido!
Llega el Gray Market Shop: Yesmoke.ch se transforma en el «negocio online para contrabandistas»
Desafortunadamente, a partir de aquella fatídica campaña intensiva, todos los cigarrillos provenientes del negocio online Yesmoke.ch, sin importar la marca y el productor, eran regularmente confiscados a su llegada en USA, en el marco de la «Lucha al contrabando». Y esto aun cuando tuvieran los documentos en regla.
El «Gray market»
Yesmoke, imposibilitado de vender cigarrillos online al por menor en Estados Unidos, donde tenía el mayor número de clientes, se encontraba ahora con un depósito de millones de cartones, todos provenientes del mercado paralelo, o «Gray market».
Todos saben que el mercado paralelo, aunque sea legal, puede ser fuente de aprovisionamiento para los contrabandistas, y los productores y las autoridades están de acuerdo en el hecho de que debe ser detenido, sobre todo no introduciendo cigarrillos, pero también retirando del mercado los ya existentes.
Y ya que la mercadería seguía circulando abundantemente en el mencionado mercado, Yesmoke, después de la campaña intensiva de las fuerzas del orden, compró cigarrillos y aumentó sus existencias para ofrecer la mercadería a los productores mismos, en particular a Philip Morris, que debería haberse sentido feliz de retirar sus productos del mercado paralelo, manteniendo así el compromiso asumido con la Unión Europea en julio de 2004.
OLAF, la «Policía europea»
Cuando el 30 de junio de 2005, Yesmoke le escribió a Franz Hermann Bruener, Director de OLAF (Organismo Antifraude de la Comunidad Europea), y a Jan Walton, responsable del Departamento Investigations & Operations, sección Customs Cigarette and Vat, preguntando qué hacer con los más de 3 millones de cartones de cigarrillos comprados en el mercado paralelo, la respuesta fue: «La OLAF no puede obligar ni a un productor ni a una sociedad (Philip Morris) a comprar un producto en el mercado».

En una posterior y cortés entrevista telefónica, Walton confirmó que «vender esa mercadería era un derecho de Yesmoke», y se había declarado absolutamente de acuerdo con el hecho de que Yesmoke no tenía ni la autoridad ni los medios para distinguir entre los compradores «buenos» y los «malos».
Walton pidió que de ser posible se informara a la OLAF acerca del destino de los contenedores de cigarrillos vendidos, suponemos que con el fin de realizar eventuales investigaciones.
Y Yesmoke puso de manifiesto su disponibilidad para brindar toda la información posible, «pero sólo si esto no era incompatible con el derecho de tutela de la privacidad de sus compradores». …Gracioso, ¿no creen?
¿Será así para siempre?
El «Gray Market Shop» del sitio Yesmoke.ch, que se presenta con el eslogan «Todos pueden poner a la venta sus productos y hacer compras», es un caso pequeño pero emblemático que muestra la impotencia del mundo civil ante el verdadero crimen organizado que aflige al mundo.
Hoy todo gira alrededor de los intereses de las multinacionales del tabaco, que están en condiciones de violar la ley impunemente en cualquier lado, sin preocuparse en lo más mínimo de sus cuentas bancarias, de cualquier banco y de cualquier parte del mundo en que se encuentren.
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